LA DUREZA DE LA INNOVACIÓN

 

 

 

Ultimos días en Washington. Van a quedar atrás estos años de trabajo intenso a nivel internacional, y ya en septiembre, empezamos desde España con un nuevo proyecto de la Fundación y de la editorial Vicens Vives, mis grandes valedores.

Gracias a México, Colombia, Dominicana, Perú, y a esta parte este de la Costa Americana por haberme permitido dar una vuelta a mi concepción de la Educación Internacional para los próximos años. Gracias a todos por seguir confiando en nuestro proyecto fundacional y editorial, y en mi proyecto personal.

Han sido unas semanas duras a nivel personal por temas que muchos conocéis, pero la vida sigue y todos con ella… que no nos haga perder el paso.

 

He realizado al mundo escolar la adaptación/ampliación de un artículo empresarial que me llamó mucho la atención hace unos días.

 

Los Colegios tiene ahora en su lenguaje una palabra que adorna una parte importante de nuestra estrategia como directivos: innovación.

 

Si hace unos años se nos llenaba la boca con asuntos de calidad educativa – todavía recuerdo a un personaje, de cuyo nombre puedo acordarme, proclamar a los cuatro vientos que los colegios sin certificación estarían abocados al fracaso y, en el caso de los concertados a la pérdida del concierto - , si posteriormente hemos entrado en el tema de las competencias y Pisa, ahora, vamos con la innovación. La innovación basada en la introducción y profundización de metodologías inductivas con la tecnología por bandera … una innovación que cuando intentas medir, de forma cuantitativa, te encuentras con que, en realidad, es un brindis al sol.

 

Esta claro que el escenario educativo para los colegios públicos es complejo: baja la natalidad y las demandas de las familias se orientan hacia otros escenarios de modelos educativos. Es la primera vez, que yo recuerde, que los centros públicos se quedan con plazas vacantes y por este motivo, las políticas autonómicas se orienta a la retirada de conciertos para forzar a las familias a un modelo en el que no creen por los motivos que sea.

 

El escenario de la concertada no es mucho mejor. Presionada por los conciertos y los modelos de “aportación voluntaria” de capa caída, la necesidad de un modelo educativo atractivo socialmente infravalorado, se enfrenta a una realidad compleja por la viabilidad económica del modelo.

 

Y por último, la enseñanza privada. El modelo que ocupa un poco más de un 10% de los Colegios en España, que busca la manera de superar la crisis a la que nos hemos visto abocados como país, porque cuando España entra en crisis, la privada entra en crisis. Sin dinero, no hay excesos, e ir a un Colegio privado en España en estos días, supone preparar una media de 600/700 euros por niño, para poder matricularte.

 

Con este escenario, el mundo educativo busca ofrecer un valor a corto plazo, de manera que las familias vean medidas rápidas, y ofrecer “innovación” supone una medida muy atractiva, pero arriesgada cuando, además, los resultados tangibles de un proceso de cambio, SIEMPRE aparecen a medio y largo plazo. Si a este efecto le sumas la planificación cortoplacista, los Colegios estamos orientandonos hacia desafíos equivocados, y por lo tanto más pendientes de los efectos que de las causas.

 

No deja de sorprenderme, dos reacciones tÍpicas cuando visitamos Colegios en procesos de innovación: “ esto ya lo hacemos “ y “ ¿cuánto tiempo se tarda en tener esto? “. Cuando luego visitas los colegios aspirantes en cuestión, las respuestas vienen por si solas: lo hacen dos o tres de forma aislada, y no es una cuestión de tiempo, es una cuestión de consolización en el tiempo.

 

 

Por lo tanto, basar la innovación en nuestra herramienta de captación de cliente y desarrollo de proyecto, es algo complejo y como directivos debemos saber dimensionarlo bien.

 

Todavía me sigo sorprendiendo cuando los equipos directivos, o directivos con pocos kilometros pero con una fuerza descomunal en su modelo de gestión, proponen lineas de innovación sin un claro proyecto de dirección: no tienen proyecto directivo que soporte a medio plazo su modelo de desarrollo. Sé que no lo tienen porque no lo pueden enseñar. Ni más ni menos.

 

“Verba volant, scripta manent” ( las palabras vuelan, lo escrito permanece ), esta parte del discurso de Cayo Tito al senado, alimenta mi teoria de que hay que cuantificar en forma de proyecto la innovación. No debemos preocuparnos tanto de cuanto se tarda, y si, de cómo la vamos llevar en el tiempo, lo vamos a trabajar con los profesores, con las familias… ahora mismo hay Colegios metidos en verdaderas crisis pues las familias o profesores no entienden o no quieren entender para que sirve esto de “innovar”: el cambio por el cambio.

 

Desde esta primera aproximación podemos detectar 3 tipos de Equipos Directivos – ya hemos superado el concepto de dirección única, no? - en todo lo referente a la innovación educativa:

 

Los primeros, son los equipos directivos que miden y tratan de constatar los resultados de sus inversiones ( en tiempo y dinero ) en la innovación en el Colegio. Han invertido en formación, nuevas estructuras y nuevos proyectos. Sin estos tres ámbitos, tienen claro que no se produce el cambio.

 

Les pongo como ejemplo, nuestros Simposios o Congresos fundacionales para formación. ¿ De verdad uno puede querer cambiar mandando una persona o dos a un proyecto de cambio profundo? Pues no. Claro que no. Son los brindis al sol de los que hablamos antes.

 

Otros ejemplos, como mi amiga Maite Marin ( Mascamarena ), Quique Maestú ( Virgen de Europa ), Fabi Gonzalez  ( Alborán ), Joaquin López (Alauda ), Diego  Vallejo ( Reims ) …. Podríamos seguir ( Ángeles de Puebla con Tio Javier al frente¡ ), Irma Urban (Humanista ) que apuntan hasta el “tito” buscando el cambio que entienden como necesario… y ahora toca medir, ver las posibilidades de lo invertido, y … reinvertir de nuevo. El ciclo de mejora continua en su más pura esencia.

 

La innovación tiene como objetivo final para estos equipos, medir cualquier resultado mejor, más potente o diferente. Buscando promover un valor diferencial fuertemente fundamentado en resultados y hacer llegar éstos, a las familias y alumnos.

 

El segundo tipo de Equipos Directivos son los que se preocupan de “comunicar” innovación y basar su modelo en un fuerte desarrollo de relaciones públicas. Colegios que en su apariencia de proyecto tienen un centro de innovación, un aula de robótica, un equipo de innovación… bla, bla… o el famoso “Director de Proyectos”, puesto que cada vez es más habitual en los centros educativos, pero que no tiene equipo, ni presupuestos, ni libertad real de ejecución… en realidad no tiene ni sentido¡

 

Es decir, son proyectos educativos vestidos para la fiesta de la innovación, pero que continúan haciendo las cosas como siempre las han hecho, pero lo venden y lo visten con toda la convicción posible.

 

Un último grupo son los Equipos Directivos con proyectos de innovación que en realidad enmascaran las carencias del Colegio.

 

Colegios sin proyectos, ciegos, que están dando sus últimos coletazos – cuántos colegios van a cerrar en los próximos años¡ - y que su última bala es una inversión en innovación para ocultar su raquitismo educativo y pedagógico. Nicho ideal para nuevas consultoras que hacen “guantes” con ese modelo.

 

Para mí supone duro decirle a un Colegio que no podemos trabajar con ellos, pero es de justicia y honesto hacerlo. Para trabajar en este modelo, y alguno tengo en mente, supone que se haga una entrega total de llaves e intenciones. Sin ello, imposible salvar al moribundo.

 

Y al final, el mercado educativo es sabio. Y pone a cada uno en su sitio.

 

Lo bueno de la tecnología, entre otras cosas, es su transparencia, y los clientes, en este caso familias y alumnos, ponen de manifiesto intenciones, impresiones y vivencias que ponen sobre el tapete las verdaderas necesidades de la educación y su adecuación a los nuevos tiempos.

 

El gran error que podemos cometer, y que estamos cometiendo, es no asumir que hay que mantenerse activo, y que esta actitud, es lo importante en el cambio y la implementación de una cultura innovadora. Nadie habla de que esto sea fácil y rápido.

 

Cambiar el corazón de un Colegio no es flor de un día. Ni el de nuestros equipos de trabajo tampoco.

 

Queridos directivos: ánimo con la tarea. Generemos colegios ágiles, abiertos al cambio, dejemos de mirar de lado, y centrémonos en lo que la sociedad nos está reclamando. Reclamos que no vienen en una mar en calma.

 

Seguimos… la próxima semana ya desde España.

 

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