• José Navalpotro

Hablemos de septiembre (III): la cultura digital y el refresh


Ya son cerca de 3.000 cursos los que se han realizado en nuestro Campus Maecenas Singularity School. Está teniendo un impacto internacional que no esperábamos, cosa que nos alegra por la cantidad de profesores, bien por decisión directiva o por propia iniciativa, que están llenando su zurrón de buenos recursos para afrontar el curso sea cual sea su propuesta. Creo que el éxito del arranque, dependerá mucho de la firmeza con la que empecemos las clases y lo atractivo y variado que sepamos llevar a las mismas.



Llevo unas semanas intensas de reuniones con direcciones escolares. Es un verdadero reto cómo vamos a plantear este arranque de curso, al igual que los profesores van a tener que reinventarse a la hora de iniciar este desierto de la incertidumbre del “aula virtual” o del “aula híbrida” si finalmente se abren los Colegios.


Pero el escenario para los equipos directivos no es mucho más fácil. Tendremos por delante un amplio abanico de decisiones, todas complejas y llenas de cuestiones nuevas que supondrán un ejercicio de visión, proyecto y acción. Hay que desterrar con urgencia esa idea errónea de “cuando esto pase”, y hay que reinventarse de forma acelerada o algunos de los colegios que hoy leen estas líneas , cerrarán de forma inevitable. No menospreciemos este comentario.

Desde mi punto de vista, este nuevo escenario que vamos a tener que lidiar, lleva asociado una gran dosis de toma de decisiones que no tendrán un sentido estratégico. Tendrán un sentido de urgencia, y lo que antes era importante, ahora se volverá urgente. Una urgencia que está haciendo que en muchos centros escolares, se estén implementando dinámicas tecnológicas que parecen ser vistas como suficientes para la creación de un proyecto digital lo suficientemente sólido como para ser creíble. Y no. La cuestión de todo esto es que hay que pasar por la creación de una cultura digital que requiere su momento, su poso y el tiempo necesario para que cuaje de forma natural en toda la Comunidad Educativa.


La gran pregunta que muchos de ustedes se harán es cómo fue que no hemos podido ver antes esto de la “cultura digital escolar”. Pues la respuesta es muy sencilla: no era cómodo implementarlo. Era difícil implementar algo que las familias no entendían como necesario, que los profesores entendían como una carga más, y solo teníamos el tímido apoyo de los grandes protagonistas: los alumnos. Y de repente, pues esto que estamos viviendo.


Y claro, el gran problema es acelerar esto de la cultura organizacional en cualquier aspecto, y más en el tecnológico. Lo lógico es ser sensatos y ofrecer la idea de que la propuesta tecnológica no pasa de lo comprensible por la Comunidad Escolar. Ahora no es el momento de acelerar nada, y menos algo que puede suponer un gran problema más que una ventaja competitiva. Lógicamente, esto no aplica para los Colegios que llevan ya años trabajando estos entornos tecnológicos y que han tenido el proceso adaptativo con los cambios lógicos producidos por la situación.


Por último, y con el ánimo de no hacer que la arena de la playa se nos pegue demasiado en los dedos, propongo los puntos críticos para el arranque del curso desde la perspectiva tecnológica.


Un primer punto, es la comunicación con las familias. Será clave en el comienzo del curso: qué haremos, cómo y por qué. Si no comunicamos bien la estrategia en forma de proyecto, surge la incertidumbre y la libre interpretación de la situación y obligaciones del Colegio. Cada vez proliferan más las opiniones sesgadas y poco fundamentadas que no tendrían sentido ni efecto con una buena comunicación. Y es bueno recordar que lo mucho a veces es enemigo de lo bueno. Comunicar, comunicar y comunicar.


En segundo lugar, la formación del profesorado supone una de las piedra angulares del éxito. Pero hay que tener mucho tacto porque todo lo que no se haya realizado hasta el momento en dinámicas de formación estratégica, no creo que se gane en un mes. Como comentaba antes, no estamos en tiempos de impacto estratégico. Ya no hay tiempo.


Pero es obligación directiva dotar al profesorado de las mejores herramientas para afrontar unos meses muy complejos tanto en entornos de aprendizaje como en entornos de ámbito emocional. Hemos podido llegar a junio de una manera más o menos solvente. Pero en septiembre, no existirá esa referencia temporal de final de curso. Tendremos que llenar bien la cantimplora de recursos metodológicos, evaluativos y tecnológicos del profesorado para que puedan caminar con solvencia por este primer cuatrimestre del curso 2020/2021.


Seguiremos dando vueltas en estas semanas al enfoque directivo para empezar el curso. Lo importante es que las luces sigan encendidas y que podamos dar sentido a nuestro arranque de curso. Sea como sea.


Seguimos adelante¡ Nos vemos en las redes.



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