LA EDUCACIÓN QUE SE NOS VA ...

Comenzamos este año 2022 con muchos proyectos de la Fundación Maecenas y de la Fundación CVE en diferentes lugares de España y países latinoamericanos.


Arrancamos de nuevo con éxito los posgrados de innovación educativa para profesores y para directivos, estamos realizando diversas consultorías a instituciones educativas y colegios de Latinoamérica y de España, y hemos terminado con éxito nuestro Congreso Internacional “Educa Experience” en la temática de Educación Infantil. Por último, el Campus Singularity Maecenas que ha generado cientos de cursos para profesores también a nivel internacional. Por lo tanto, podemos estar orgullosos de que nuestro trabajo sigue siendo referencia para el mundo educativo y estamos seguros de que está es la línea que tenemos que seguir para los próximos años.



Como producto de la pandemia, hemos tenido que intensificar nuestro trabajo con muchas instituciones y con colegios de España y Latinoamérica para poder desplegar las acciones necesarias para que en los próximos años puedan tener sentido a nivel pedagógico y a nivel educativo en los nuevos escenarios que nos va a tocar vivir.


Pero hoy quiero traer a este marco de reflexión, una sensación que tengo sobre el futuro de muchas instituciones educativas y de colegios sobre el relevo generacional y el relevo de dirección que algunas de ellas están viviendo.


Vayamos por partes. Actualmente en el panorama educativo tenemos diversos modelos de colegio según su titularidad o propiedad. Por un lado, los colegios/entidad puramente privadas y normalmente familiares en la que la mayoría de ellos se encuentran en transición de primera a segunda generación y de una manera algo menos habitual en tercera generación .


Por otro lado, tenemos las instituciones religiosas que han trabajado muy intensamente durante décadas enteras, y que con una carácter casi centenario, han desplegando sus proyectos de carácter pastoral y educativo con grupos de colegios qué suele tener de media los 8 o 10 centros. Por último, en estos últimos años han aparecido en escena los denominados grupos educativos que bajo el mismo nombre y bajo la dirección normalmente empresarial, son grupos financieros de fondos de inversión que se están posicionando en todo el entorno educativo internacional.


Cuando uno se pone a pensar despacio en el panorama de futuro, ve con claridad que empezamos a perder identidad en los Proyectos Educativos y Pedagógicos. Podríamos plantearnos cuál es el motivo, pero desde luego que el escenario a medio plazo no es excesivamente alentador en cuanto a la originalidad, pero sobre todo en la manera de acometer con solidez las necesidades futuras de la Educación.


Voy a entrar un poco más en detalle de todo este asunto.


Si analizamos de manera independiente cada uno de los grupos antes citados, nos encontramos en primer lugar, los colegios privados que como he dicho antes habitualmente son de carácter familiar. Como cualquier empresa familiar, los orígenes son claros: un matrimonio o hermanos que fundan un colegio en lugares donde había una necesidad clara para atender las demandas del entorno. Inevitablemente el paso del tiempo hace que estas primeras generaciones vayan viendo en el horizonte el final de su vida profesional y salen a escena todas las demandas en las dinámicas de sucesión.


Por desgracia no todos estos centros disponen de segundas generaciones familiares que quieran continuar con la tradición educativa y el proyecto planteado en esta primera generación, y sinceramente, no es bueno que eso sea así¡ Pero al menos, si es de “salud organizacional” que haya una sintonía entre lo que somos y lo que podemos ser.


Las nuevas generaciones directivas de este primer “grupo educativo” suelen ser jóvenes directivos con visiones muy actualizadas y diría qué con enfoques diferentes de las organizaciones educativas: los nuevos recursos, el nuevo perfil del profesor, la tecnología y sus múltiples usos para la gestión, la globalización… hacen que las propuestas educativas tengan exigencias y visiones muy diferentes. El gran problema surge cuando no se quiere o no se pueden unificar ideas sobre lo que fuimos, lo que somos y lo que podemos llegar a ser … en muchos casos estas primeras generaciones llegan a desconfiar de una manera clara de estas nuevas visiones que se proyectan sobre proyectos educativos exitosos, por lo que las generaciones que deben tomar el relevo, se apartan del Colegio, buscan otras opciones profesionales, o esperan en silencio la retirada de los fundadores para poder desplegar su idea educativa de la “herencia familiar”.


En segundo lugar aparecen las instituciones religiosas que durante décadas han desplegado su carisma religioso, su carácter propio a través de la Educación. En estos momentos, en la mayoría de las instituciones del mundo hay clara caída de vocaciones que puedan seguir alimentando la importante labor que las congregaciones religiosas han desarrollado en la formación de miles de personas.


El motivo es muy diverso: los valores que priman en la sociedad han cambiado, las familias buscan modelos alternativos que antes no existían y la oferta es mucho más variada que antes, los movimientos migratorios de localidades más pequeñas hacia lugares más grandes y urbanizados que hacen que muchos colegios qué atendían zonas más apartadas dejen de tener sentido por la falta de población escolar.


Además estas exigencias los recursos actuales educativos me mandan que las instituciones tengan que realizar fuertes inversiones para poder acometer nuevos espacios nuevas aulas nuevas dinámicas organizativas… y por desgracia no todas estas instituciones religiosas disponen de un soporte económico cómo para hacerlo con la misma garantía que lo hacían años atrás.


El gran reto que se avecina a medio plazo es quién llevará la dirección y gestión de todos estos colegios, que hoy dependen de personas con vidas consagradas a la institución y qué por el inevitable devenir de la vida y de la falta de vocaciones no podrán hacerlo de la misma manera en la que lo hacían. Por lo tanto, mantener el carácter propio, el carisma y los valores institucionales dependerá de seglares que no siempre tienen las mismas visiones y las mismas ideas con las que los religiosos y religiosas han desplegado la labor social, humana y pedagógica de sus colegios.


Un grandísimo reto por delante¡


Y ante estas dos realidades - son realidades que en algunos casos no se quieren ver - aparece el tercer gran protagonista: los fondos de inversión. Los grandes buscadores de Colegios para invertir de manera indiscriminada - siempre con el rabillo del ojo en el ebitda y en el retorno futuro - para en realidad, volver luego a revender por más valor del invertido. Sinceramente, no hay más. Otro tipo de ideas en cuanto a la proyección futura del proyecto educativo son… brindis al sol.


En este sentido, estoy viendo de todo: grandes instituciones casi centenarias que ante la escasez de visión, el agotamiento o la falta de línea sucesoria, dan el paso hacia este nuevo modelo - ahora sí - de negocio/escuela que está creciendo de forma vertiginosa en todo el mundo.


De manera rápida, este es el escenario que tenemos en esta década. será muy interesante ver como se posiciona la educación en el mundo: con una educación pública agotada y exprimida por administraciones de un nivel de incompetencia insultante, con colegios privados en los que tenemos que hacer un gran esfuerzo para repensar nuestros modelos sociales y educativos, y con las instituciones religiosas - antes referencia social y claramente posicionados - en un grave problema de futuro para mantener su identidad y sentido.


Pero bueno, sigamos¡¡ Siempre nos quedarán los “Colegios de Autor” , pero, ¿ de qué hablamos con esto de los “Colegios de Autor”?


La semana que viene, más. Esta semana es buena semana para las proteínas.


Nos vemos en las redes !!!



No hay intento más patético que el de una generación intentando imponer

su forma de entender el mundo a las siguientes”

( Gil Bejes Sampao )


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