• José Navalpotro

LIDERAR COLEGIOS HOY: LA MAGIA DE LA FORMACIÓN


Fantásticos fines de semana de arranque de la actividad formativa y consultora de la Fundación Maecenas, y nuestro movimiento #globalbluewave. Con el inicio de 7 nuevos posgrados de innovación, dirección y PNL Educativa, abrimos el curso escolar, junto con nuestra nueva línea de Simposio en AbPs (Aprendizaje basado en las personas) liderado por nuestro director de proyectos Carlos Pallero.

A mí me correspondió la apertura del Posgrado de Directivos en Santo Domingo. Un grupo que marcará un hito en la formación directiva en Dominicana, y que abren la puerta de Maecenas en este país tan peculiar y a la vez tan lleno de posibilidades. Gracias a todos los que estáis confiando en nosotros en este nuevo momento de la Educación de la década 2020/2030.

Avanzamos cada vez de una manera más acelerada hacia un mundo más complejo, en el que se van automatizando cada vez más funciones, y en el que los aspectos emocionales, creativos y relacionales cobran mayor interés para el desarrollo de proyectos educativos y pedagógicos de los centros escolares.

Durante este primer módulo directivo hemos hablado de la innovación asociada a los proyectos y al liderazgo. La manera de definir proyectos de innovación educativa adecuados a estos nuevos escenarios sociales y tecnológicos, teniendo en cuenta, que una de las variables críticas en ese diseño, dinamización y gestión de los proyectos será un liderazgo basado en las personas.

Hemos pasado por diversos estilos de liderazgo desde el liderazgo situacional de Blanchard hasta el liderazgo Knowmad de Moravec, el cual he estudiado para hacer una adaptación y así poder entenderlo desde la gestión directiva escolar.

¿Y cuáles han sido mis conclusiones después de trabajar con directivos de todo tipo de escalón de la organización durante este fin de semana? Pues que hay una mezcla de miedo, desconcierto y falta de criterio de qué hacer, cómo hacer y con quién. Independientemente de la falta de experiencia directiva, de los años en el cargo, o de las ideas más o menos brillantes qué se han barajado a lo largo de este primer fin de semana.

En mi opinión, y desde mi experiencia en este campo del coaching y acompañamiento directivo, se me antojan dos aspectos críticos que deben estar en la mesa para avanzar en estos momentos: ser maestro de uno mismo - capaz de gestionar las luces y sombras que cada uno tiene y convertirlo en algo que me haga crecer - y tener la capacidad de acompañar y educar, entrenar y habilitar posibilidades de crecimiento de proyecto y de personas.

Un sabio solía decir que los buenos maestros aportan soluciones, y los grandes maestros generan dudas razonables. Pues desde esta idea, desde este sentido debemos posicionar nuestra dinámica, buscar la crisis de crecimiento.

Mi sensación final es que hay que desembarcar en los colegios y alentar el cambio, ordenarlo y avanzar desde el trinomio: visión, proyectos y personas, y en la base de todo, el liderazgo innovador.

Uno de los grandes problemas que nos encontramos es que muchos equipos de dirección están sin conexión emocional para iniciar el cambio que hoy requerimos.

Se encuentran en escenarios de desgaste que van asociados a diversas causas, que se enmarcan principalmente en dos: o bien este reto diario suele ser muy bajo en relación a la percepción de habilidades que el equipo tiene, o bien se han perpetuado comportamientos tóxicos y nocivos dentro del equipo que han llevado a la pérdida absoluta de la confianza, y por lo tanto, es imposible iniciar ese cambio tan crítico en estos momentos.

En mi opinión, sería muy interesante utilizar la técnica japonesa del "kintsugi" que los alfareros japoneses realizan con las vasijas y jarrones rotos.

Se trata de reconstruir los trozos rotos sin ocultar ni esconder las grietas, al revés, se ensalzan como mecanismo de crecimiento y asentamiento del equipo.

Kintsugi significa “carpintería de oro” ya que éste es el material con el que los artesanos pintan esas grietas para que nadie se olvide de que ese nuevo objeto ha surgido de algo roto y aparentemente imperfecto.

Mucho de mi trabajo reside en esto. Reconstruir, afinar, pulir, y acompañar para que esas grietas se conviertan en poderosos motivos para empezar a avanzar.

Por otro lado, te encuentras Colegios que tienen la sensación de que ya lo han intentado todo. Y el problema no está en intentarlo o no. Reside en la forma en la que lo intentas: desde la estrategia hasta las personas que implicas en ello.

La mayoría de nosotros estamos metidos en temas de metodologías de trabajo, modelos de innovación y tecnologías que nos llevan por caminos de difícil tránsito.

Y muchas veces, olvidamos que lo más importante son las personas que van a definir este escenario. Es importante no perder el valor de las personas en estos momentos.

Sin embargo, toda persona y todo conjunto de personas necesitan la estrategia.

Pero en algunas ocasiones, esta estrategia más que agilizar, acelera erróneamente funcionamientos, por lo que es importante formar en algo que ya trabajo en la formación de directivos: el pensamiento estratégico. El cuál forma parte de ese trébol de cuatro competencias que Manuel Álvarez ya propone desde hace algún tiempo.

Por otro lado, otro aspecto crítico es la composición de equipos directivos que se puedan adaptar a la realidad de la implementación del cambio que provoca la innovación.

Existen diversas propuestas, pero me parece que generar un equipo ágil, no más de 4-5 personas, qué favorezca la toma de decisiones, y qué entiendan la innovación como una forma de trabajar y de comportamiento.

Otro de los escenarios comunes que se repite con frecuencia, y qué viví esta semana en un colegio dominicano, viene dado por equipos que se mueven en la generalidad y que manejan un comportamiento ambiguo y poco comprometido con la acción. En estas ocasiones, las direcciones suelen utilizar una amplia colección de lugares comunes, grandes palabras y brindis al sol que no aportan nada a la obtención de resultados reales.

Para poder actuar es necesario confiar en el camino. Nadie que no crea en el proceso puede participar en él, los que trabajáis conmigo lo sabéis: la mayoría de las personas quieren ser parte del resultado, no del proceso. Y en el proceso, es dónde se ve quién merece estar en el resultado. No hay nada qué se construya sobre la marcha sino sobre la fe en unos valores y una meta compartidos en el equipo.

Queda mucho por delante. Vienen tiempos de una liquidez e inestabilidad que deben provocar, más qué preocupación, acción y dinámica de cambio en nuestros centros.

Y lejos de quedarnos inmóviles, debemos ser conscientes de que de la dirección y su trabajo, dependen totalmente el éxito de cualquier Proyecto Pedagógico de Visión Global (PPVG) que se inicie.

Esta reflexión, de manera excepcional, va encaminada a esos 25 valientes directivos y futuros directivos dominicanos, que han decidido echarse el mundo por montera y confiar en nosotros, para vivir de manera muy activa: la magia de la formación.

Miquel Flexa, mil gracias por todo ese trabajo tan brutal en Palma de Mallorca.

Alfredo Romeo, Dominicana merece la pena.

Diego Vallejo, México tiene un potencial inigualable, vamos con todo pirata.

Y a mis compañeros de Esencia Educativa: Carmen Bartolome, Rafa Ávila, Josu Iriarte, Carlos Pallero y Alfredo Romeo, GRACIAS por empujar de manera tan apasionada esta visión tan necesaria para todos.

Mi siguiente libro sigue avanzando … para Navidad debe estar aquí. Ready?

Nos vemos en las redes ¡¡¡


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